Acción… con sabiduría

Como se habrán percatado, he estado un poco alejado de la escritura últimamente. Lo lamento. Han sido muchos días saturados y muy poco tiempo para atenderlo todo.  Sin embargo, ya era hora de ponernos a escribir.

En concreto, ha sido un comentario reciente a mi último post, el que me ha hecho salir de tajo del embotamiento y componer estas letras con la mayor velocidad posible. Una especie de corolario, ni más ni menos, a ese mismo artículo, así como también una obligada conexión del tema de la acción con uno de mis posts anteriores sobre la heroicidad.

Para empezar, aquí está, textualmente, el fragmento que más me ha llamado la atención acerca del comentario al que me refiero:

Ligándolo con los temas de los héroes y las lecciones de humildad, que anteriormente has abordado, me surge la pregunta sobre cómo concebías al héroe sin acción, ¿el que lo aguantaba todo?, ¿hubieras sido un héroe al aceptar sin más que el camionero se estacionara a la vuelta de la entrada de tu casa? Entiendo lo de ser responsable de los sentimientos, pero ¿por qué te tenemos que aguantar, tolerar y soportar todo lo que hacen los demás? Si fuera el caso no existirían los héroes. ¿Qué no es el papel de los héroes luchar por el respeto y la justicia mediante la acción?

Y luego acaba diciendo:

Creo que la acción no está peleada con el estoicismo, pero definitivamente sí lo están la heroicidad con el conformismo.

Así que bien… aunque voy a ir por partes, si quiero zanjar el asunto así, de golpe y a rajatabla, aunque al hacerlo peque de radical: la acción por si sola, sin sabiduría, es impulsiva… y puede ser imprudente, absurda o hasta ególatra.

Efectivamente, en ningún momento he querido transmitir la idea de que hay que optar por practicar una filosofía de perenne aguante o – mucho peor – de conformismo ante lo injusto.  En lo absoluto. Hay que privilegiar la acción… y si nunca lo he dicho así de plano, es porque tal vez he obviado que se sobre entiende. ¿Recuerdan cuando hablé de poner atención en el artículo sobre la disciplina? Pues bien… poner atención es un acto. – se trata de un verbo, “poner”, y los verbos, hasta donde sé, son la parte de la oración que expresa acción, condición o estado del sujeto –. O luego, cuando hablé de la necesidad de aceptar las “cuatro reglas” de la naturaleza, ahí también hay un verbo – aceptar, claro –, o cuando me referí a la relación de pareja… recuerdo claramente haber explicado que hay que negociar – verbo –, o ya para acabar con el punto, en el artículo de perder para ganar fui enfático en que “se trabaja todos los días” — ¿verbo? Si, eso me parecía –.  De modo que, como verán, todo el tiempo hemos estado hablando, directa o indirectamente, de actuar, de decidir, de ponernos en movimiento, de elegir rutas, caminos, opciones… es solo que hay, como lo dijimos en el artículo precedente, diferentes tipos de acción; al menos dos, y aunque ambas implican actividad y dinamismo, no se ejercen del mismo modo.

Ahora bien, volviendo al asunto de los comentarios que impulsaron este artículo, una aclaración fundamental: estoy de acuerdo con ellos. Totalmente. Es solo que creo que hay que precisar un par de cosas y nuevamente no quiero caer en la falta de obviar.

La heroicidad no puede estar relacionada con el conformismo, es verdad. De ningún modo. Son, de hecho, naturalmente excluyentes, dado que el héroe es aquel que sacrifica su bienestar, a veces su integridad física, salud, o hasta su vida, en pos de otros.  No, no puedo, ni nadie debería, concebir al héroe sin acción. El papel de los héroes, efectivamente, es luchar por el respeto y la justicia mediante la acción.  He sido arte-marcialista casi desde que tengo uso de razón, ya lo he dicho, y creo absolutamente en los principios del guerrero como código de conducta. Sería un hipócrita arbitrario si proclamara que la pasividad absoluta o el conformismo son la respuesta ideal para algo – sobre mi librero en casa hay una réplica de una katana y un bokken (espada de madera para entrenamiento). Con eso lo digo todo, creo – .

Lo que ocurre es que ahora se me vienen a la mente varias preguntas…

  1. ¿Qué es “lo justo”? ¿Quién determina “la justicia”?
  2. ¿Acaso todas las formas de luchar deberían ser arrojadas?
  3. ¿La única forma de luchar es imponiéndome, o imponiendo lo que creo que es “correcto”?

Precisamente en el artículo sobre la heroicidad me referí a la escuela de psicología positiva y a las virtudes que Martín Seligman y otros identifican como las aceptadas por prácticamente todas las culturas del planeta. Para su comodidad, ahí van de nuevo:

Sabiduría

Valor

Humanidad / benevolencia

Justicia

Templanza

Espiritualidad / trascendencia

Por otro lado, Phillip Zimbardo, en su imprescindible “El Efecto Lucifer” explica claramente que el héroe, efectivamente, es quien lucha… y lucha hasta el final… pero en alineación con ESTAS virtudes.

¿Qué es lo justo? ¿Quién determina la justicia? Por supuesto, cada uno de nosotros. Así de ambiguo y subjetivo resulta. Creo que existe la justicia absoluta, ciertamente, dado que justicia, por definición, es dar a cada quién lo que se merece según nuestras acciones. El problema está en qué-es exactamente lo que cada quién se merece… y cómo debe dársele.  La realidad, por más absoluta y contundente que sea, recuérdenlo, es casi imposible de percibir por el ser humano, y es que gracias a nuestra complejísima corteza cerebral, todo lo interpretamos, todo lo simbolizamos. A todo le encontramos explicación, así sea ocasionalmente ilógica y absurda. Lo que consideramos justo puede que realmente lo sea… pero también puede que se trate de un capricho de nuestro ego lastimado, y ahí deja de ser justo para convertirse en ceguera, o egoísmo, de modo que la acción también deja de serlo y en cambio se convierte en valentonada, o peor, en agresión.  La realidad no es relativa… pero nuestra percepción, y nuestros juicios, si que lo son… Así que deberíamos tener cuidado.

Aquí es donde entra en escena la sabiduría. Y créanme, me encantaría hablar de todas las virtudes en relación a la acción – y tal vez lo hagamos después –, pero ahora debo enfocarme, de lo contrario esto terminará siendo un tratado y no un artículo.

Sin sabiduría, no hay forma de determinar qué es correcto, o justo, o noble… y por ende, qué causas son aquellas por las que debería luchar un héroe.  ¿Y qué es la sabiduría? Pues según la multicitada wikipedia (créanme, consulté primero el DRAE… pero es diccionario me desespera… ¿”grado más alto del conocimiento?” ¿eso es una definición?)  es “una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo”.  Ahora bien, ¿cómo se obtiene la sabiduría? Eso es más complejo.  Un autor al que sigo mucho – Millman – dice que conocimiento es saber, sabiduría es hacer… es decir, nuevamente, actuar, equivocarnos, aprender, y luego volver a actuar. Pero no puede ser solo eso. También involucra informarse, leer, estudiar, preguntar, mantenernos abiertos a todas las opciones y versiones posibles. La sabiduría es complicada de lograr, y por desgracia sin ella, es por demás espinoso poder decir con certeza qué es justo y qué no lo es.  Pero esperen, se complica aun más… porque la valentía y la acción solo son heroicas cuando se dirigen hacia una causa correcta – de lo contrario son solo impulsividad y probablemente arrojo irreflexivo –, y la sabiduría necesita de la justicia para saber cuál es la causa “correcta” – o arriesgarse en perseguir satisfacer al ego y ya –… pero sin la sabiduría la justicia no tiene modo de saber si la causa, efectivamente, ES correcta…

Así es.  Estamos en un círculo de interdependencia en el que todos los principios se requieren los unos a los otros.  Por eso le decía que deberíamos hablar de todas las virtudes, no solo de una.

El héroe practica todas las virtudes. Por eso es héroe.  No solo practica la acción, o el arrojo.  Necesita de la acción para lograr causas nobles. Pero antes de actuar, necesita elegir, elegir la causa correcta.  Y esa solo la puede distinguir mediante la sabiduría.  Lo mismo deberíamos hacer todos.

El artículo anterior es el que, hasta ahora, más opiniones ha tenido. Y todos tenían razón de un modo u otro.  Por ejemplo, alguien habló sobre la prudencia, sobre no tomar riesgos innecesarios. Otro habló sobre la responsabilidad de no afectar a otros con nuestras decisiones. Alguien más se refirió a la necesidad de distinguir entre los momentos en que debemos aceptar o actuar a través de renunciar a la ilusión de control. Y otro lector habló del focus… de la necesidad de mantenernos enfocados.  Todas las lecturas, diferentes formas de ver y conceptualizar la acción… lecturas y apreciaciones posibles solo por la comprensión de la sabiduría.  ¿Cuándo esperar, cuándo actuar? ¿Cuándo renunciar, cuándo aceptar, cuando seguir luchando?…

Debemos remitirnos a la sabiduría. Ahí hay una buena respuesta.

“A menos que nuestra audacia sirva a la justicia, estamos empleando una perversión de la valentía, y por lo tanto actuando de una manera no honorable”, comenta Charles Hackney en el libro Martial Virtues.

¿Todas las formas de luchar deberían ser arrojadas? Claro que no. Ya lo hemos dicho: existe valentía en esperar y en dejar pasar ciertas “afrentas” personales. ¿La única forma de luchar es imponiéndome o imponiendo mi visión de lo correcto? Otra vez, la respuesta es no…

Existe “LO-CORRECTO”, en la realidad, y lo que “CREO” que es correcto, en la subjetividad de mi mente.  Puede ser que a veces sean lo mismo, pero la única forma de saberlo con mediana certeza es a través de la sabiduría.

Así que ya para acabar, un último detalle.  ¿Debí haberme enfrentado al conductor del camión que, aquella vez, estorbaba la entrada a la calle donde vivo? ¿Debí haberle dicho que por favor se quitara? ¿Habría beneficiado a otros? Si, puede ser que si.  El punto de aquel artículo es que, justamente lo que decidí, fue lo menos sabio de todo: tratar de pasar a lo loco por el espacio que quedaba entre los coches, por lo que terminé aboyando la lámina del mío.  Fue la decisión más impulsiva que se me pudo ocurrir, producto del ego. Por eso titulé ese artículo “lección de humildad”.  Es verdad que, además de mostrar paciencia, pedirle al conductor que se moviera podría haber sido una opción adecuada.  ¿Mentarle la madre o meterme en una bronca con él? Por supuesto que no. Eso, también, sería ego.  Creo, pues, que el camino de la sabiduría, casi siempre, se encuentra en el punto medio aristotélico… o como también ese mismo Aristóteles dijo alguna vez: cuando no se puede escoger el punto medio, debe elegirse el menor de dos males. Eso también es sabiduría. No conformismo… solo aceptación de todo, todo aquello, que como he dicho una y mil veces no-podemos-cambiar-y-no-está-en-nuestro-control.

NO EXISTEN LAS RESPUESTAS UNIDIRECCIONALES.

La verdad, muy probablemente, es un entretejido de opciones.  Tratemos pues de practicar el conocimiento, y la sabiduría.  Entonces es cuando actuar encuentra validez, y la heroicidad un hogar digno donde vivir y un lugar de entrenamiento (Dojo) honorable.

Un abrazo.

J.C.

Advertisements

One thought on “Acción… con sabiduría

  1. Sin duda esta ocasión tomaste un tema muy interesante, el punto de la sabiduría me parece que es fundamental respecto a la acción. La única forma de hacer algo y estar convencidos de que cualquier cosa que hemos hecho es correcta o al menos, adecuada, es a través de la sabiduría. Mencionaste una gran verdad, que la sabiduría no es fácil de obtener. Nada más cierto. No sólo no es fácil, puede llegar a ser hasta doloroso obtener sabiduría. Podemos creer que solo causa dolor si es algo directo, es decir, el intentar, fallar, volver a intentar, darse contra la pared, tener logros, volverse a dar contra la pared, etc. Como mencionas, no es tan simple, es necesario escuchar las experiencias de las demás personas, ESCUCHAR realmente. Esto puede ser a través de la palabra hablada, pero también están los libros, artículos de revistas, las leyes, canciones, poemas, etc. Esta forma de obtener la sabiduría también puede doler, ya que en muchos casos, recibiremos golpes directos en un punto que duele más que cualquier golpe: nuestra forma de pensar. No hay nada que sea peor que te cambien de golpe y porrazo tus paradigmas, que en la mayoría de los casos, te ha tomado una vida formar, creer en ellos y seguirlos, por más equivocados o viles que puedan ser.
    Creo que una verdadera “mente abierta” es la que ayuda a obtener de forma un poco menos dura la sabiduría, no digo que se renuncie por completo a la forma de pensar o principios de cada quien, sino que estos no se interpongan en el aprendizaje de nuevas formas de pensar y principios que nos ayuden a alcanzar la sabiduría.
    Soy un choro y disculpa por robar algo de tu tiempo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s