La Fortaleza del Bueno

Vaya que me he pasado un largo rato en el limbo de la escritura… Al menos de la escritura articulista. Esto de escribir libros acapara mucha atención, y aunque lo cierto es que ya llevaba un par de semanas con el deseo manifiesto de regresar al blog, no era la falta de tiempo la que me detenía, sino la de inspiración, o más precisamente, la de tema. Esta tarde, sin embargo, en camino al consultorio, un tweet de un buen amigo terminó por resolver el asunto en un tris, y me dio una buena excusa para volverme a sentar aquí y ver si puedo poner en claro mis ideas, pero sobre todo, intentar contestar la pregunta que mi amigo plantea, en apenas dos lineas, y que curiosamente ha sido para mi fuente de reflexión desde hace bastante.

“¿Por qué la gente asocia la bondad con la debilidad?”. Esa es la pregunta. Y es buena… La ligazón entre ambos suele ser frecuente, pese a que constituye un error garrafal de pensamiento y es fuente obligada de prejuicios absurdos. Incluso, se me ocurren otras asociaciones también bastante regulares: estupidez, ingenuidad, simpleza… En fin, muchas afines. Y al final el tipo bueno es el que la paga; ese que sonríe a la adversidad, que confía en los demás, que ayuda a los que puede, y que invierte su tiempo, su espacio y su trabajo, en buscar el beneficio desinteresado de otros, incluso aunque ni les conozca… La paga porque se le tacha de todo lo que no es: de menso, de teto, de bobo… Y si, de débil, cuando en el fondo probablemente es mucho mas fuerte que todos esos que le atacan o devalúan. Una verdadera lástima.

Pero vayamos por partes. ¿Qué es la bondad? No mentiré si les digo que siempre me ha costado mucho definirla. No obstante, eso si, me es imposible pensar en ella sin remitirme inmediatamente a la justicia. Ese principio, tan fundamental para Platón, que afirma con toda sencillez que hay que dar a todo mundo aquello que merece. Ni más ni menos. Y lo que creo sinceramente, es que todos los seres humanos merecen, a priori, que se considere y respete su valor inherente, de manera incondicional. ¿Cuál es ese valor? Es difícil de decir de manera concreta, sin hacer uso de la metáfora. De acuerdo a Emmanuel Kant, las personas no somos cosas, no somos artículos de uso. Puesto que somos humanos, todos poseemos un valor y dignidad inherente; forma parte de nuestra condición humana. Por ello, no debemos emplearnos los unos a los otros como medios para conseguir fines, sean estos los que sean. La vida del ladrón, por ejemplo, tiene exactamente el mismo valor esencial que la del héroe. Es tan malo hacer sufrir a uno como al otro, puesto que al hacerlo privamos a cada cual de su dignidad. ¿Quiere decir eso que ambos son iguales y se merecen los mismos tratos particulares, en relación a sus actos? Por supuesto que no. ¿Cómo distinguir entonces qué dar a cada quién? Fácilmente. Observando los apetitos y las preferencias del ego; el propio y el de los demás. Es tan simple como eso.

Zenryou: bondad o virtud, en japonés.

Aquí es donde se nos presenta el quid de la cuestión…La conducta de un ladrón no es justa porque atenta contra el bienestar de otra persona en el intento de satisfacer sus propios impulsos. Hacer sufrir al ladrón, con premeditación, tampoco es justo, porque de igual modo atenta contra su bienestar y valor en un intento de satisfacer el ego herido del agredido a través de la revancha (ojo por ojo…). Si tanto él y yo tenemos valor y dignidad inherente, actuar con justicia es mucho más que solo dar a cada quien lo que se merece… Es actuar con bondad. Trascender las preferencias del ego y decidir hacer el bien por el bien mismo, decidiendo respetar el valor humano sin importar si ello me beneficia o no. Efectivamente, definir lo que es justo podrá ser simple, pero conducirse con justicia es otra historia.

Contestemos la pregunta que nos ha traído aquí de una buena vez por todas: ¿Por qué se confunde la bondad con debilidad? Porque aquel que es verdaderamente bueno y obra de esa forma, es capaz de hacer, al menos temporalmente, su ego y sus intereses a un lado, en beneficio de otros, y eso lo pone, necesariamente, en una evidente situación de vulnerabilidad. Es obvio… Si eres capaz de dejar de pensar en ti mismo y en el modo en que actuar bien podría afectarte o lastimarte, quedas en un lugar claro y abierto donde puedes perderlo todo, donde puede que las cosas no salgan como quieres, donde otros pueden abusar de tu buena fe… Y es que para desconfiar, para ser suspicaces, incluso mordaces o, como dicen aquí, “ser bien cabrones” hace falta un poco — y en ocasiones un mucho — de malicia; la antítesis de la bondad. La genuina bondad te vuelve fuerte, porque te vuelve honesto y desinteresado, te vuelve entregado, y si, muchas veces te vuelve valiente, pero el costo es que te vuelve también vulnerable.

Vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad. La vulnerabilidad no es otra cosa que una de las características naturales y necesarias de nuestra humanidad: la imposibilidad de evitar perderlo todo, antes o después, así hagamos hasta lo imposible por negarlo. La debilidad, en cambio, es una renuncia mortal a la vitalidad, la energía, y peor aun, a la capacidad de decidir qué hacer y cómo hacerlo. Debilidad es sinónimo de parálisis. Bondad, en cambio, es sinónimo de elección. La elección de actuar, ante todo y contra todo, de forma correcta, de forma justa, aun a pesar de la vulnerabilidad manifiesta que provoca. Aquel que es verdaderamente bondadoso de ninguna manera puede ser débil, porque aquello que lo motiva no puede ser lastimado o vejado, (justamente, digamos, como el ego narcisista del bully que ataca porque en su corazón, se muere de miedo), y en cambio con sus decisiones, siempre activas, siempre con un propósito, dignifica su humanidad.

Llámenme idealista… Pero todos deberíamos intentar ser un poco más buenos… Y preocuparnos mucho menos por aquellos que están, francamente, confundidos… Y que devalúan lo que no entienden porque les estorba…

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One thought on “La Fortaleza del Bueno

  1. Yo también creo que bondad no es sinónimo de debilidad, hacen falta muchas gónadas para actuar sin estar a la defensiva o buscando el beneficio personas.

    Gran entrada, me dejó pensando.

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