¿Qué ganas culpando al otro?…

Nada. Eso es exactamente lo que ganas.

Hace un rato estaba revisando el post que subí hace unos días, acerca de cómo las parejas deberían discutir para crecer, y me quedé pensando que faltó algo por añadir, algo importante, en la línea de la responsabilidad y el respeto, así que vale la pena decirlo…

 

Cuando vienen las discusiones, regularmente también aparecen los reclamos. Muchos son similares a “pero es que tu olvidaste hacer lo que te pedí”, “tu eres la que me hace enojar”, “¡tienes un carácter del demonio!”, “yo te contesto así porque tu me hablas mal”, pero hay mil variedades más. Reprimendas que solo sirven para hacerle saber a la persona que está frente a nosotros — que coincide con ser aquella que amamos, y, desde luego, también nos ama —  que estamos inconformes, y más aun, que le culpamos por nuestro comportamiento y sentimientos. En una afirmación clara que parece decir, “tu eres responsable de mi estado de ánimo, mis palabras, y mis acciones”, zanjamos el asunto, y  dejamos al otro que trabaje solo para arreglar el problema en cuestión. Nosotros nos lavamos las manos.

En justicia, debemos reconocer que es fundamental expresar a nuestra pareja cómo nos sentimos cuando estamos enojados, o inconformes, sin embargo esto solo debería pasar cuando nosotros mismos, primero, hemos trabajado en nuestras fallas o errores, y en las posibles acciones, por más inconscientes que sean, que pudieron haber llevado a nuestra pareja a molestarse con nosotros en primer lugar, o a que hiciera cosas que, en nuestro parecer muy personal — que habría que recordar, no todos tienen por qué compartirlo –, no son válidas. Es decir, primero deberíamos hacernos responsables por nuestra persona, y solo después de haberlo hecho, indicar al otro lo que deseamos, o esperamos.

La óptica es absolutamente diferente. En el reclamo rápido, sin reflexión, esperamos que el otro cambie para que, solo después, nosotros lo hagamos.  En cambio, en esta alternativa que les planteo, se propone una inversión en los papeles: hacerme cargo yo, de lo mio, mientras tu te haces cargo de lo tuyo — solo funciona si los dos actúan con el mismo nivel de responsabilidad. De lo contrario, es uno solo el que termina cediendo, cambiando, y por ende, cargando con la relación, cosa que a la larga va a cansarlo, y desde luego, no sirve para nada –. La idea es dejar de esperar a que tu te transformes en lo que conviene a mis intereses, y más bien yo encargarme de suavizar mi postura, pensando más bien que muy probablemente yo también estoy contribuyendo a la discusión. Que yo también debo haber hecho cosas que molestan, y por ende, tengo el deber de atender.

Debemos recordar que la pareja está compuesta por dos miembros de un mismo equipo, y que todo aquello que afecte a uno, afectará instantáneamente al otro. Tener razón no sirve para nada, pues deja al otro derrotado, y como derivado automático, a nosotros también. Además, si yo me hago cargo de lo mío, antes de esperar que tu cambies para entonces hacerlo, estoy actuando con amor, cuidándote antes a ti que a mi; viendo antes por tu beneficio que por el mío. Esto solo es posible cuando el amor es maduro, cuando hemos logrado trascender, aunque sea un poco, nuestro ego, y cuando recordamos que todo lo que damos, es lo mismo que obtenemos. Todo lo que depositamos allá afuera, es lo mismo que regresa a nosotros. Imaginen, si todos en este mundo estamos conectados de algún modo, cuánto más lo estamos a la persona que amamos, y con la que hemos decidido compartir nuestra vida.

En fin, creo que conviene intentarlo.

¡Buena semana!

J.C.

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4 thoughts on “¿Qué ganas culpando al otro?…

  1. Hola Dr. Jorge, creo que con culpar a otros, más bien se pierde y mucho.

    Sin duda creo que la clave es actuar con amor llevado a cabo, por ende, con mucha responsabilidad. En tanto no actuemos con amor, no asumiremos nuestra responsabilidad y culparemos todo el tiempo a los demás.

    Me gustó su entrada, creo que es importante su contenido…Saludos.

  2. Totalmente de acuerdo, pero como atinadamente lo has escrito, esto ocurre solo cuando el amor es maduro y tú como persona has logrado hacer a un lado el ego y la soberbia, cosa poco común. Fui a buscar tu libro a Sanborns y no lo encontré, voy a ir a otra librería, te mande un BB y ya lo cambiaste. Feliz fin

    • Hola! Gracias por buscar el libro. En Sanborns aun no se consigue tan fácil, pero creo que es la única librería que falta… Gandhi, el sotano, la porrua y muchas otras ya lo tienen…

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